Categoría: Politica

  • RENUNCIÓ ADORNI, LO REEMPLAZARÍA SANTILLI

    RENUNCIÓ ADORNI, LO REEMPLAZARÍA SANTILLI

    Manuel Adorni renunció como jefe de Gabinete en medio de la polémica por su patrimonio

    El funcionario presentó su dimisión tras casi cuatro meses de cuestionamientos e investigaciones sobre el crecimiento de su patrimonio. El Gobierno prepara su reemplazo.

    Manuel Adorni presentó este sábado su renuncia como jefe de Gabinete del gobierno de Javier Milei, luego de varios meses de controversias por el incremento de su patrimonio y de una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. La decisión se conoció a través de una carta publicada en sus redes sociales, en la que negó haber cometido actos de corrupción y sostuvo que deja el cargo para proteger a su familia.

    En su mensaje, Adorni agradeció el respaldo del presidente Javier Milei y de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, al tiempo que responsabilizó a los medios de comunicación por lo que calificó como una “campaña de hostigamiento” en su contra.

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  • El mapa de una sensibilidad: Por qué el 23 de enero Argentina celebra su fe en la música

    El mapa de una sensibilidad: Por qué el 23 de enero Argentina celebra su fe en la música

    Por Jazmín Abdala. Cronista de Radio LS2 BARADERO.

    23 DE ENERO DE 2026. BARADERO, PROVINCIA DE BUENOS AIRES, ARGENTINA.


    El 23 de enero en Buenos Aires suele tener ese calor que no solo se siente en la piel, sino que se escucha. Es un zumbido eléctrico que sube por las baldosas de Villa Urquiza, como si la ciudad misma fuera una caja de resonancia. En alguna habitación de techos altos, un chico de quince años hoy se sienta al borde de la cama, apoya una guitarra acústica sobre la rodilla y, con los dedos todavía torpes, busca el primer acorde de “Barro tal vez”. No sabe bien por qué, pero esa melodía que suena a música antigua, escrita por un Luis Alberto Spinetta adolescente que aún no sabía que iba a cambiar el ADN de un país, le dice exactamente quién es él en este momento del mundo.

    Hoy es el Día Nacional del Músico en Argentina. No es una fecha elegida al azar por un burócrata en una oficina; es el día en que el “Flaco” llegó al mundo en 1950 para enseñarnos que la libertad no es un discurso, sino una forma de tocar la guitarra. Antes, la música se celebraba bajo el manto de Santa Cecilia, una mártir lejana de tierras extrañas. Pero desde 2014, decidimos que nuestra fe sonora necesitaba un santo laico que hubiera caminado estas calles, que hubiera tomado el colectivo y que hubiera traducido el color de nuestro cielo en acordes de novena.

    La historia de la música en Argentina es la historia de una invención constante, un río de cauce infinito que se nutre de afluentes tan diversos como su geografía. Somos un país que suena a muchas cosas a la vez: somos el bandoneón que llora en un arrabal porteño y somos el bombo legüero que retumba en el monte santiagueño. Esa diversidad demográfica y territorial moldeó una identidad que no puede ser encasillada. Desde el tango, nacido en los márgenes de los puertos como un abrazo prohibido, hasta el folklore que recorre las venas del mapa, la música ha sido el diario íntimo de nuestra nación.

    Si uno viaja al Noroeste, se encuentra con el charango y los aerófonos que bajan del Altiplano, con carnavalitos y zambas que huelen a tierra y a chaya. Si se mueve hacia el Litoral, el paisaje se vuelve chamamé y llamarrita, donde el acordeón mantiene viva una resistencia cultural que el río Uruguay transporta de orilla a orilla. En el Centro, la chacarera marca el pulso, mientras que en Cuyo, la tonada invita al tradicional “aro, aro”, ese brindis que detiene el tiempo. Incluso en la inmensidad de la Patagonia, la música de los pueblos originarios —mapuches, tehuelches, onas— sobrevive en el loncomeo, recordándonos que antes de las guitarras, el viento ya tenía su propia voz.

    En los años 60, mientras el mundo se sacudía con la beatlemanía, un grupo de pibes con el pelo largo decidió que no quería solo imitar lo que venía de afuera. Querían que el rock oliera a jazmines de barrio y a humo de café. Querían cantar en su propio idioma, con la nostalgia de Gardel pero con la electricidad de la juventud. Spinetta fue el arquitecto principal de esa mudanza. Con Almendra, fundó una patria donde la sensibilidad no era debilidad, sino una fuerza revolucionaria. “Muchacha ojos de papel” no fue solo una canción; fue la apertura de un portal. De pronto, era posible ser joven, ser rebelde y, al mismo tiempo, tener la profundidad de un poeta surrealista.

    Pero ser músico en Argentina siempre fue algo más que subir a un escenario; fue un acto de fe ciega. Durante los años oscuros de la dictadura, cuando el silencio era una orden estatal, el músico se convirtió en un faro. Spinetta, con esa figura longilínea que parecía cortada por el viento, se movía en las sombras de bandas como Invisible o Pescado Rabioso, enviando mensajes cifrados en las letras. Eran años donde un acorde podía ser un refugio. La música era la única habitación donde no podían entrar los que querían controlar el pensamiento. Esa misma mística se respira en el rock de Charly García, en la voz telúrica de Mercedes Sosa o en la rebeldía de León Gieco, quienes convirtieron el escenario en una trinchera de libertad.

    Con el retorno de la democracia, el sonido se expandió. El exilio devolvió a nuestros maestros y las calles se llenaron de ritmos bailables y una explosión de géneros. La década del 90 abarcó desde el rock puro hasta el punk y el heavy metal, mientras el pop argentino comenzaba a redefinirse. Bandas icónicas como Soda Stereo, con el magnetismo eterno de Gustavo Cerati, o los Fabulosos Cadillacs, llevaron nuestra bandera sonora a todo el continente. Surgió la “música divertida” de Los Abuelos de la Nada y Los Twist, recordándonos que el baile también es una forma de libertad.

    Ese espíritu festivo encontró su propio cauce en la cumbia y el cuarteto. La cumbia nacional, con pioneros como Los Palmeras y Los Wawancó, se fusionó con la realidad de los barrios populares para dar nacimiento a la cumbia villera, un género que narró el día a día de una Argentina que dolía pero que seguía bailando con Damas Gratis o Mala Fama. Mientras tanto, en Córdoba, el cuarteto se volvía una religión de la mano de La Mona Jiménez y el Potro Rodrigo, una explosión de energía que hoy continúa con fuerzas renovadas en grupos como La K’onga.

    Incluso la elegancia de la música clásica y el jazz encontraron en el suelo argentino un laboratorio único. Desde el Teatro Colón, figuras como Daniel Barenboim o Martha Argerich elevaron el prestigio nacional, mientras que en los clubes de jazz, maestros como el Mono Villegas o Lalo Schifrin demostraban que nuestra identidad también podía ser cosmopolita. La electrónica, consolidada con Creamfields y figuras como Hernán Cattáneo, proyectó a Buenos Aires como una capital global del ritmo, fusionando en años recientes el techno con el folklore en proyectos como Bajofondo o Juana Molina.

    Hoy, 23 de enero de 2026, la música argentina atraviesa su etapa más joven y vibrante. En las plazas donde antes se zapaban temas de Sui Generis, hoy nacen las rimas del trap y el freestyle. Lo que empezó en El Quinto Escalón con YSY A y Duki, hoy es un movimiento internacional que domina los charts globales. Nombres como Bizarrap, Nicki Nicole, Trueno, Paulo Londra y María Becerra son los nuevos embajadores de una sensibilidad que no tiene fronteras, colaborando con los artistas más grandes del mundo pero manteniendo ese “picante” que solo da el barro argentino. El sonido ha mutado hacia el RKT de L-Gante o las nuevas corrientes del plugg y el jerk, demostrando que la música nacional es un organismo vivo que no deja de respirar.

    El pop también ha vivido su revolución. Desde “La Nueva Ola” de Palito Ortega hasta el estrellato global de Lali y Tini, el género ha sabido honrar sus raíces mientras se vuelve vanguardia. Lali, convertida en un ícono pop absoluto, ha marcado un estándar de show y producción que dialoga de igual a igual con las tendencias internacionales, sin olvidar nunca el desparpajo y la fuerza de su origen.

    Ser músico en estas tierras sigue siendo una mezcla de orgullo y precariedad. Es cargar amplificadores en fletes, es pelear por un espacio en el algoritmo, es ensayar en garajes donde el calor es un integrante más. Pero hay algo sagrado en ese esfuerzo: la búsqueda de esa nota que detiene el tiempo. Es el legado de Atahualpa Yupanqui recorriendo los senderos, de Astor Piazzolla rompiendo los moldes del tango para hacerlo eterno, y de María Elena Walsh enseñándonos a soñar.

    Hoy, las plazas se llenan de guitarras y sintetizadores porque el 23 de enero es nuestro ritual de pertenencia. Es el día en que celebramos que somos hijos de una tradición que no se rinde ante la chatura. El Día del Músico es el recordatorio de que somos una nación que canta para no olvidarse de quién es. Y ahí, entre el humo de los escenarios y el silencio de las habitaciones de estudio, el Flaco sigue naciendo. Sigue naciendo cada vez que un músico cierra los ojos y encuentra esa melodía que no existía antes de él. Porque, al final, la música argentina no es solo un género; es un abrazo largo que atraviesa el tiempo, una luz que no se apaga y una certeza hermosa: que mientras haya una canción, nunca vamos a estar del todo solos.


    A Luis Alberto, el capitán de este navío eterno, le debemos la invención de un cielo propio. Hoy lo recordamos no como una estatua de bronce, sino como ese rayo de luz que atraviesa un prisma para descomponerse en mil colores: el poeta que nos enseñó que “las almas repudian todo lo que es jaula”, el guitarrista que encontró armonías donde otros solo veían silencio, y el hombre que nos convenció de que el arte es el único territorio de paz posible. Su ausencia física es solo un truco del tiempo; su presencia es el aire que respira cada artista que hoy se atreve a soñar con un sonido nuevo. Gracias por la luz, Flaco.


     

  • Incendio en Chubut: una señal urgente para cuidar nuestro ambiente

    Incendio en Chubut: una señal urgente para cuidar nuestro ambiente

     

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    El incendio que afecta a la zona de Puerto Patriada, El Hoyo y alrededores en Chubut ya quemó cerca de 12.000 hectáreas de bosque nativo y vegetación, amenazando viviendas, escuelas, infraestructura esencial y ecosistemas de enorme valor ambiental. Aunque la llegada de lluvias trajo un alivio momentáneo, el fuego continúa activo y el riesgo sigue siendo alto.

    Las autoridades trabajan con brigadistas, aviones hidrantes y maquinaria para proteger a la población y evitar mayores daños, en un contexto agravado por una sequía extrema, la peor desde 1965. Parte de los focos se originaron por rayos y otros por acciones humanas irresponsables, lo que demuestra que el factor humano sigue siendo clave en la destrucción ambiental.

     

    ¿Por qué es tan grave para el ambiente?

    Se pierden bosques que tardan décadas en recuperarse.

    Se destruyen hábitats de fauna nativa.

    Se afecta la calidad del aire, el suelo y el agua.

    Se debilitan ecosistemas que ayudan a regular el clima.

    Las lluvias recientes ayudaron a enfriar el terreno y humedecer la vegetación, pero no resuelven el problema de fondo: la necesidad de una mayor conciencia ambiental, prevención, responsabilidad individual y políticas más firmes para proteger los bosques.

    Mensaje clave

    Lo que ocurre en Chubut no es solo una noticia: es un recordatorio. El cambio climático, la negligencia humana y la falta de cuidado ambiental tienen consecuencias reales y dolorosas. Cuidar el ambiente no es una opción: es una obligación ética con las comunidades, la naturaleza y el futuro.

    Prevenir incendios, respetar la naturaleza, apoyar a brigadistas y exigir políticas ambientales firmes es fundamental para evitar que tragedias como esta se repitan.

     

  • La Unión Europea aprobó el acuerdo comercial con el Mercosur tras 25 años de negociaciones

    La Unión Europea aprobó el acuerdo comercial con el Mercosur tras 25 años de negociaciones


    Después de más de dos décadas de negociaciones, los países de la Unión Europea aprobaron el acuerdo de libre comercio con el Mercosur, el bloque integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. La decisión se tomó en una reunión de embajadores en Bruselas, donde la mayoría de los 27 países miembros votó a favor, a pesar de la oposición de naciones como Francia, Irlanda y Polonia.

    Este acuerdo busca crear la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 700 millones de consumidores, y eliminar los aranceles (impuestos a las importaciones) en más del 90% del comercio entre ambos bloques. En términos simples, significa que muchos productos podrán venderse entre Europa y Sudamérica con menos trabas y a menor costo.

    La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmará el acuerdo en Paraguay, aunque todavía no entrará en vigencia de inmediato. Para eso, falta la aprobación del Parlamento Europeo, donde existe resistencia y un grupo de eurodiputados incluso amenaza con recurrir a la Justicia para frenar su aplicación.

    Uno de los principales puntos de conflicto es el impacto en el sector agropecuario europeo. Muchos agricultores temen que el ingreso de productos sudamericanos —como carne, arroz, soja, miel o etanol— afecte sus ingresos, ya que consideran que en el Mercosur se producen con normas ambientales y sanitarias menos exigentes. A cambio, Europa exportaría al Mercosur autos, maquinaria, vinos, quesos y otros productos industriales.

    Para reducir esas preocupaciones, la Comisión Europea incluyó cláusulas de protección: límites a la cantidad de productos agrícolas que pueden ingresar sin aranceles, controles de precios para evitar competencia desleal y reglas más estrictas sobre residuos de pesticidas. Incluso se prevé intervenir si las importaciones crecen demasiado rápido o si los precios son significativamente más bajos que en Europa.

    Mientras países como Francia mantienen fuertes protestas de agricultores, otros como España, Alemania e Italia destacan los beneficios del acuerdo, señalando que permitirá a Europa diversificar sus mercados frente a la competencia de China y las políticas comerciales de Estados Unidos.

  • Salud global: Pese al rechazo de EE.UU. y Argentina la ONU fija metas históricas para 2030

    Salud global: Pese al rechazo de EE.UU. y Argentina la ONU fija metas históricas para 2030

    Líderes mundiales aprobaron una declaración sin precedentes que une la lucha contra las enfermedades crónicas y la salud mental, con objetivos concretos para los próximos años.

    En la Asamblea General de la ONU, la mayoría de los países del mundo adoptó una declaración política histórica sobre salud, que por primera vez integra el combate a las enfermedades no transmisibles (como cáncer, diabetes y cardiopatías) con la promoción de la salud mental. Estados Unidos y Argentina votaron en contra.

     Metas claras para 2030

    El acuerdo establece tres objetivos globales prioritarios:

    • 150 millones menos de personas consumidoras de tabaco

    • 150 millones más con la hipertensión controlada

    • 150 millones más con acceso a servicios de salud mental

    Además, impulsa que al menos el 80% de los países cuenten con políticas públicas efectivas y que la atención primaria tenga acceso a medicamentos y tecnologías esenciales.

    Un enfoque integral

    Las enfermedades no transmisibles provocan 18 millones de muertes prematuras al año, mientras que los trastornos mentales afectan a más de mil millones de personas. La declaración destaca que ambas problemáticas comparten factores de riesgo prevenibles, como el tabaquismo, el alcohol, la mala alimentación y la contaminación.

    El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que estas metas pueden “cambiar la trayectoria de la salud global” si los países actúan de manera conjunta.

    Más alcance y financiamiento

    El documento incorpora aprendizajes de la pandemia de COVID-19 y suma nuevos temas como salud bucal, cáncer infantil, impactos del uso excesivo de pantallas y contaminación ambiental. También llama a garantizar financiamiento sostenido y cooperación internacional para cumplir los compromisos.

    El rechazo de EE.UU. y Argentina

    Ambos países votaron en contra por desacuerdos con puntos clave del texto, como el reconocimiento del derecho a la salud sexual y reproductiva y el enfoque de género, que señala que las mujeres enfrentan una mayor carga de enfermedad por su rol como cuidadoras.

    La ONU evaluará los avances antes de la próxima Reunión de Alto Nivel, mientras la OMS acompañará a los países en la implementación de estas políticas hasta 2030.

    Fuente: news.un.org/es/

  • Diputados tratará el Presupuesto 2026 en la apertura de las sesiones extraordinarias

    Diputados tratará el Presupuesto 2026 en la apertura de las sesiones extraordinarias

    La Cámara de Diputados convocó a una sesión especial para el miércoles 17 de diciembre a las 14, con el objetivo de iniciar el tratamiento de los principales proyectos enviados por el Poder Ejecutivo, en el marco de la apertura de las sesiones extraordinarias del Congreso, que se extenderán hasta el 30 de diciembre.

    El eje central del debate será el Presupuesto General de la Administración Nacional para el ejercicio 2026, una ley fundamental que define cómo se recaudarán y en qué se gastarán los recursos del Estado durante el próximo año. El proyecto establece las prioridades del Gobierno en áreas como salud, educación, seguridad, infraestructura y asistencia social, y es considerado clave para la planificación económica del país.

    Junto al Presupuesto, los diputados también debatirán la iniciativa conocida como Ley de Inocencia Fiscal, que propone una reforma del Régimen Penal Tributario. El objetivo de este proyecto es diferenciar errores administrativos de maniobras delictivas, reduciendo sanciones penales para contribuyentes que regularicen su situación fiscal y fomentando el cumplimiento voluntario de las obligaciones impositivas.

    Otro de los proyectos centrales es la ley de compromiso para la estabilidad fiscal y monetaria, que establece la obligación de presentar presupuestos equilibrados o con superávit, prohibiendo el déficit financiero. Según el Gobierno, esta medida apunta a ordenar las cuentas públicas, fortalecer la previsibilidad económica y evitar el endeudamiento excesivo del Estado.

    En paralelo, el oficialismo avanzó con la conformación de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Legislación Penal, ambas presididas por diputados de La Libertad Avanza, con la intención de emitir dictamen rápidamente y llevar los proyectos al recinto. El Ejecutivo busca que, una vez aprobados en Diputados, los textos sean girados al Senado para su tratamiento antes de fin de mes.

    En la Cámara alta, además, comenzará el análisis del proyecto de Modernización Laboral, que propone actualizar las normas de trabajo para adaptarlas a las nuevas dinámicas del mercado laboral. La iniciativa incluye cambios en los esquemas de contratación y busca incentivar el empleo formal, en un debate que genera tensiones entre flexibilidad laboral y protección de derechos.

    El temario de las sesiones extraordinarias también incorpora una Reforma del Código Penal, destinada a actualizar delitos y penas conforme a criterios jurídicos actuales, y un proyecto de modificación de la Ley de Glaciares, que revisa el régimen de protección ambiental vigente. Esta última propuesta despertó preocupación en sectores ambientales, que advierten sobre el posible impacto en ecosistemas de alta montaña y reservas de agua dulce.

    Con este paquete de iniciativas, el Congreso afronta un cierre de año marcado por debates clave que definirán el rumbo económico, fiscal, laboral y ambiental del país para los próximos años.

  • Reforma laboral: los cambios clave del proyecto que Javier Milei envió al Congreso

    Reforma laboral: los cambios clave del proyecto que Javier Milei envió al Congreso

    El presidente Javier Milei firmó este jueves el proyecto de ley que impulsa una amplia reforma laboral y que ya ingresó al Senado para su tratamiento en sesiones extraordinarias. La iniciativa, elaborada en el Consejo de Mayo y basada en los lineamientos del Pacto de Mayo, propone modificaciones profundas en el sistema de contrataciones, indemnizaciones, jornadas de trabajo, licencias y medidas sindicales.

    Según el Gobierno, el objetivo es “modernizar el mercado laboral”, reducir costos y generar condiciones más flexibles para nuevas contrataciones. Estos son los principales puntos del proyecto.

    Indemnizaciones por despidos

    El texto introduce cambios en la base de cálculo: ya no se incluirán las vacaciones, el aguinaldo, propinas ni premios. La remuneración considerada será la habitual devengada al menos seis meses del último año.

    Además, la base indemnizatoria no podrá superar tres veces el salario promedio del convenio aplicable y tendrá un piso del 67% de ese valor. En ningún caso la indemnización podrá ser menor a un mes de sueldo.

    El proyecto también crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un sistema obligatorio financiado con una contribución del 3% del salario destinado a cubrir futuras indemnizaciones. Será administrado por entidades habilitadas por la CNV y no implicará responsabilidad del Estado ante deudas del empleador.

    Banco de horas

    La reforma habilita que empleador y trabajador acuerden, de manera voluntaria y por escrito, un régimen de compensación de horas extras. Este mecanismo permitirá modificar la distribución de las horas de trabajo, siempre respetando los descansos legales: 12 horas entre jornadas y 35 horas semanales.

     

    Salarios

    Se incorpora la figura del “salario dinámico”, que podrá fijarse por tiempo trabajado o por rendimiento. Esto incluye pagos por unidad de obra, comisiones individuales o colectivas. Las remuneraciones podrán abonarse en pesos, moneda extranjera o en especie, siempre que medie acuerdo.

    Vacaciones

    El proyecto mantiene la posibilidad de fraccionar las vacaciones en períodos no menores a siete días. También se conserva el período de goce entre el 1° de octubre y el 30 de abril.

    El empleador deberá garantizar que cada trabajador pueda tomar vacaciones al menos una vez cada tres años durante la temporada de verano. Si la licencia es interrumpida por enfermedad, el empleado deberá volver al trabajo al finalizar la fecha prevista y los días no utilizados deberán reprogramarse.

    Asambleas y medidas de fuerza

    El texto limita el alcance de las asambleas, que podrán realizarse pero sin devengar salario durante su desarrollo.

    Además, tipifica como infracciones muy graves las siguientes conductas:

    • Impedir el ingreso o trabajo de quienes no adhieran a la medida de fuerza.

    • Bloquear o tomar establecimientos.

    • Provocar daños a personas o bienes de la empresa o de terceros, o retenerlos indebidamente.

  • El Gobierno avanza con una reforma del Conicet para aumentar su injerencia en las investigaciones

    El Gobierno avanza con una reforma del Conicet para aumentar su injerencia en las investigaciones

    El Gobierno avanza con una reforma del Conicet para aumentar su injerencia en las investigaciones

    (El Conicet —Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas— es el principal organismo público de ciencia y tecnología de la Argentina. Se dedica a financiar investigaciones, formar científicos y administrar institutos en todo el país.)

    El Gobierno nacional prepara un decreto para modificar la estructura de gobernanza del Conicet y asumir mayor poder de decisión sobre el plan de investigaciones y la distribución de fondos. La iniciativa, que se trabaja desde antes de las elecciones legislativas, apunta a implementarse en el corto plazo a través de un DNU.

    La Casa Rosada busca reordenar los incentivos de investigación mediante un esquema de autonomía regional y una mayor centralización en las universidades. La idea es que cada institución académica diseñe sus prioridades científicas según las necesidades productivas de su región, especialmente en sectores como minería y energía. El Gobierno asegura que la medida permitirá modernizar la matriz productiva y evitar proyectos que considera alejados del desarrollo local.

    El organismo actualmente cuenta con 26.781 trabajadores y un presupuesto de $580.000 millones, distribuidos en 17 CCT, 7 CIT, un centro multidisciplinario y más de 300 institutos vinculados a universidades. La conducción está integrada por un directorio de ocho miembros más su presidente, Daniel Salamone.

    Si bien el Ejecutivo frenó por ahora una reforma estructural más profunda, sí proyecta modificar el proceso de ingreso, priorizando perfiles técnicos y productivos, y limitando la incorporación de investigadores en ciencias sociales y humanidades.

    El borrador del decreto ya fue revisado por los equipos de Federico Sturzenegger y la Secretaría de Legal y Técnica, y, según fuentes oficiales, “solo falta definir la fecha de publicación”.

    Ventajas posibles de la reforma

    • Adecuación regional: permitiría orientar la ciencia a las necesidades productivas de cada provincia.

    • Mayor articulación con universidades: podría mejorar la transferencia de conocimientos al sector productivo.

    • Focalización de recursos: priorizar áreas estratégicas como energía, minería y salud.

    • Modernización productiva: impulso a investigaciones aplicadas que generen impacto económico.

    Desventajas y riesgos señalados

    • Pérdida de autonomía científica: mayor control del Ejecutivo sobre qué se investiga.

    • Desbalance disciplinar: reducción del apoyo a ciencias sociales y humanidades.

    • Centralización decisoria: posible concentración del poder en la estructura gubernamental.

    • Criterios productivistas: riesgo de dejar de lado la investigación básica y de largo plazo.

    • Incertidumbre institucional: cambios rápidos pueden generar inestabilidad en el sistema científico.

  • Milei envía al Congreso una amplia Reforma Laboral para debatir en sesiones extraordinarias

    Milei envía al Congreso una amplia Reforma Laboral para debatir en sesiones extraordinarias

    El Gobierno de Javier Milei enviará a sesiones extraordinarias el proyecto de “Modernización Laboral”, que introduce cambios profundos en indemnizaciones, contratos, vacaciones, jornada y sistemas de control laboral. Las reformas regirán solo para nuevas contrataciones.

    El proyecto permite reemplazar la indemnización tradicional por un fondo de cese laboral acordado colectivamente, financiado por aportes mensuales del empleador. Se actualiza el cálculo indemnizatorio, excluyendo pagos extraordinarios, y se habilita fraccionar liquidaciones y limitar intereses. Diferencia con claridad los despidos con y sin causa, incorporando causales específicas, notificación electrónica y derecho a defensa.

    En contratos, crea un sistema de registración centralizada vía ARCA y regula por primera vez a trabajadores de plataformas digitales, estableciendo relación laboral formal, aportes obligatorios, seguros, derechos sindicales y participación en negociaciones colectivas.

    En vacaciones, mantiene los pisos legales pero permite acuerdos para extender o fraccionar el período; fija el otorgamiento entre octubre y abril con notificación previa de 45 días.

    La jornada laboral incorpora el “banco de horas”, permitiendo compensar extras entre días, siempre bajo convenios que respeten descansos mínimos. La reducción de jornada solo podrá darse por ley o convenio.

    En salarios, habilita combinaciones de sumas fijas, variables y beneficios, deja abierta la posibilidad de tickets como parte remunerativa y obliga a digitalizar los recibos. Las actualizaciones seguirán la negociación colectiva.

    El capítulo de enfermedad crea certificados médicos digitales, un sistema centralizado de control y reglas más estrictas para justificar ausencias, abandono de trabajo y notificaciones en inasistencias prolongadas.

    La reincorporación por fallo judicial se refuerza: si el despido fue ilegítimo, el trabajador podrá elegir entre volver al puesto o cobrar indemnización; si regresa, la empresa debe pagar salarios caídos. También fija obligaciones del empleador frente a incapacidades permanentes y las indemnizaciones aplicables si no puede reubicar al trabajador.

    El gobierno negocia ajustes con bloques dialoguistas, pero planea ingresar el proyecto en Diputados la próxima semana.

  • ¿Se puede sobrevivir al barrio sin volverse Pity?

    ¿Se puede sobrevivir al barrio sin volverse Pity?

    Pobreza, droga, rock y la violencia silenciosa del Estado.

    CRÓNICA ESCRITA POR JAZMÍN ABDALA – LS2 BARADERO – 30 DE NOVIEMBRE

    Estoy parada en la vereda de Lugano y el barro se pega a mis zapatillas como si no quisiera soltarme. Hay un olor espeso en el aire: humedad vieja mezclada con aceite quemado, como si todas las capas de la ciudad se hubieran derramado sobre el mismo suelo y hubieran secado ahí, sin que nadie jamás intentara limpiarlas. El viento levanta tierra fina, que raspa la garganta y arde un poco en los ojos. Y pienso que este paisaje no es nuevo, no es inventado. Ya estaba acá, mucho antes de mí, mucho antes de esta crónica. Ya lo había contado alguien que lo vivió antes que yo: Pity Álvarez.

    La primera vez que escuché una canción de él sentí algo que todavía no se me va del cuerpo. No era música linda, ni gentil, ni pensada para sonar en la radio mientras cocinás o limpiás. Era una melodía que te metía en un pasillo oscuro, que te hacía ver los cables sueltos colgando del techo, el colchón apoyado contra una pared húmeda, la sombra de un pibe corriendo con un arma envuelta en una remera. Era música que hablaba de una verdad que muchos preferían no mirar. Y cuando vine a Lugano por primera vez, entendí por qué: porque es incómodo reconocer que la Argentina que nos prometieron nunca llegó hasta este barro.

    A unos metros, dos pibitos se pasan una Bic roja y prenden un cigarrillo armado a medias. Uno mira hacia la avenida con una mezcla de alerta y costumbre; el otro sonríe con la boca apenas abierta, esa sonrisa que no llega a los ojos. Me miran, no con desconfianza, sino con la neutralidad de quien ya vio pasar a demasiada gente que nunca vuelve. Y yo pienso que si Pity estuviera vivo en este momento —vivo de verdad, no como fantasma cultural— probablemente se sentaría con ellos, les haría un chiste, les contaría una anécdota absurda, y después, sin aviso, se pondría serio y diría alguna frase que parece una locura pero que es más política que cualquier discurso del Congreso.

    El barrio está vivo y muerto al mismo tiempo. El cemento cuarteado tiene manchas que no sabés si son humedad, pis, vino o sangre vieja. Los perros callejeros duermen como si supieran que nadie los va a patear, pero tampoco los va a cuidar. Y en cada esquina hay una marca invisible: un lugar donde alguien cayó, alguien corrió, alguien se escondió. Y sí, esa violencia existe, es real, pero tiene un contexto que el país entero se esfuerza en olvidar.

    Mientras camino, recuerdo algo que me contó una vez un vecino de acá: “Acá, en los noventa, no nos llegó el uno a uno, nos llegó el uno a nadie”. Y fue así. Menem y la convertibilidad prometían estabilidad mientras privatizaban todo. Progreso, decían. Modernidad, decían. Pero en Lugano la modernidad eran los patrulleros sin frenos, los colegios sin vidrios, las casas sin laburo, los pibes sin futuro. El desempleo no era una estadística: era un padre sentado todo el día en la puerta, un tío que desaparecía en la villa, un hermano mayor que dejaba el secundario para juntar monedas en el semáforo. Todo eso estaba cuando Pity empezó a cantar. Él no fue un poeta que bajó al barro para inspirarse: él nació en él, lo respiró, lo sangró y lo devolvió convertido en música.

    Me acerco a un pasillo angosto. De adentro sale un olor ácido, mezcla de cocina improvisada y sustancias que queman más que iluminan. El piso está húmedo aunque no llueva. El aire es espeso, casi masticable. Pienso en cuántas veces escuché decir “el Pity se cagó la vida con las drogas”, como si las drogas fueran la causa y no el resultado. Como si él hubiera tenido opciones claras, limpias y prolijas. Como si no fuera obvio que un pibe sin contención, rodeado de violencia, abandono y carencias, termina buscando algo que lo saque, aunque sea por un rato, del peso insoportable de existir donde nadie espera nada de vos.

    Pity fumaba marihuana desde los 14. No porque fuera un rebelde sin causa: porque la vida le pedía anestesia. Después vinieron la cocaína, el LSD, el crack, la pasta base, la codeína, el éxtasis, el alcohol. No es glamoroso, no es rockstar: es supervivencia mal hecha, supervivencia que te come las venas y te roba las horas. Pero también es eso que sus canciones tenían: la desesperación por sentir algo que no sea frío, por frenar el ruido mental, por encontrar un lugar donde el caos de afuera no te aplaste del todo.

    Sigo caminando y me tropiezo con un charco. El barro se mete entre los dedos de las zapatillas como una lengua tibia. Y mientras intento no caerme, pienso en “Una vela”. Esa canción es casi una crónica policial, pero contada desde adentro, desde donde la policía no llega. “No te asustes por lo que te cuento, pero en mi vecindario todo esto es cierto”. No es metáfora: es geografía. Es cartografía del abandono.

    Pity hablaba de robos, peleas, traiciones, tiros. Pero también hablaba de amistad, de amor, de lealtad, de códigos que no están en ningún libro pero sostienen más que cualquier institución. Él mostraba un barrio donde la violencia no era un espectáculo televisivo, sino una materia prima que se mezcla con la vida cotidiana. Y cuando escucho esas letras acá, en esta vereda, siento que tienen un peso distinto: no son canciones, son documentos.

    En los años en que Álvarez escribía esas letras, el Estado estaba más preocupado por cerrar con el FMI y vender empresas públicas que por mirar lo que pasaba en los bordes. La pobreza se multiplicaba, la desigualdad crecía como pasto en baldío. Y cada vez que una promesa económica se rompía, acá se rompía una vida. Pero nadie lo contaba así. Hasta que apareció un flaco flaco, con ojos hundidos y voz rota, diciendo verdades que incomodaban.

    Me detengo frente a un edificio. Las paredes grises están llenas de grafitis, algunos de hace años, otros frescos. En una ventana hay un parlante viejo colgando con un cable pelado. Suena “Aunque a nadie ya le importe”. Las primeras notas se mezclan con el ruido de los colectivos pasando por la avenida. Y pienso que esta canción es una síntesis del país entero: un grito para que alguien escuche, aunque nadie escuche.

    Siento el frío que sale de los pasillos como un aliento húmedo. Y mientras tanto, recuerdo el día en que Pity mató a un hombre. Recuerdo la frase que dijo: “Cualquiera haría lo mismo”. Y aunque duele escucharlo, hay algo que, en este barrio, se entiende sin justificar. Porque la violencia no aparece de un día para el otro. Es acumulación. Es sistema fallado. Es Estado ausente. Es marginalidad convertida en destino. Y cuando tenés una vida entera rodeado de traiciones, miedo y abandono, reaccionar mal no es imposible: es casi lógico.

    Pero el país prefirió hacer de Pity un monstruo. Un monstruo útil. Un monstruo que sirve para decir “miren, esto está mal”. Pero no sirve para preguntar “¿por qué pasa esto?” o “¿quién dejó que lleguemos acá?”. Señalarlo fue más fácil que ver lo que su música venía denunciando desde hacía décadas: que los barrios marginalizados no son errores del mapa, sino decisiones políticas.

    Respiro hondo. El olor a basura quemada se mezcla con un aroma tenue de sopa casera que sale de alguna ventana. Esa mezcla de mugre y refugio es la síntesis del barrio: un lugar donde todo duele, pero donde también hay afectos que sostienen lo que el Estado no sostiene.

    Y me pregunto: ¿cuántos pibes hoy están viviendo exactamente lo mismo que vivió Pity? ¿Cuántos están consumiendo para tapar el horror o el vacío? ¿Cuántos están escribiendo canciones en cuadernos rotos, tratando de poner en palabras lo que nadie quiere escuchar? ¿Cuántos están a un paso de desaparecer, de caer presos, de pegar un tiro o recibirlo?

    Porque esa es la parte más dura: el país aprendió a romantizar al Pity pero no a escuchar a los que vienen detrás. Hablamos de él como si fuera un mito trágico, pero no miramos a los chicos que hoy están repitiendo su historia, con menos banda, menos guita y menos oportunidades. Y mientras la sociedad inventa discursos moralistas, los barrios siguen con sus calles rotas, sus casas tomadas, sus pasillos sin luz y sus pibes sin mañana.

    Me detengo, cierro los ojos y escucho. De lejos llega la música de una casa: “Nunca quise”. Y esa letra, que muchos usan como banda sonora de historias de amor, acá suena diferente. No es una canción romántica: es una canción de falta, de pérdida, de lucha entre el deseo y la supervivencia. Porque en el barro no se ama como en Palermo. En el barro se ama con miedo, con urgencia, con heridas abiertas.

    Sigo caminando y veo a un grupo de adolescentes tirados en la plaza, rodeados de botellas y risas que son más defensas que alegría. Uno tararea “Fuego”. Otro ríe, se levanta, se sacude la tierra. Y pienso en la forma en que Pity hablaba de la juventud: no como esperanza, sino como condena. Una juventud atrapada entre el sistema y la esquina. Una juventud que se quiebra rápido porque nunca tuvo cimientos.

    Y mientras miro esa escena, siento la crudeza de lo que quiero decir: en Argentina seguimos midiendo el éxito de un gobierno por el dólar, por la inflación, por los índices macroeconómicos. Pero nunca lo medimos por cuántos pibes consiguieron salir del barro, cuántos dejaron la droga, cuántos encontraron un laburo digno, cuántos volvieron del borde. Y el Pity, sin querer ser ejemplo de nada, nos gritó esa verdad con la voz rota.

    Hoy, mientras escribo esto, siento que la historia de él es la historia de miles. Una historia que no terminó en el disparo, ni en la cárcel, ni en las tapas de revistas. Una historia que se sigue repitiendo. Que sigue respirando en estos pasillos. Que sigue llorando en estos balcones. Que sigue cantando en estos parlantes rotos.

    Y pienso: si no escuchamos, si no miramos, si no intervenimos, ¿quién será el próximo Pity? ¿Cuántas voces más vamos a dejar que se pierdan en el barro? ¿Cuántos pibes van a crecer creyendo que la violencia es destino y no consecuencia?

    El barro se seca en mis zapatillas. Me doy vuelta, miro una vez más el edificio gris, las ventanas con cortinas colgando, los pibes riendo para no llorar, y siento que este lugar te habla aunque no quieras escucharlo.

    La política puede seguir diciendo que todo está bien. La sociedad puede seguir diciendo que la marginalidad es elección. Pero la verdad está acá, pegada en el asfalto, escrita en estas paredes, cantada en las letras del Pity: vivimos en un país que fabrica su propia violencia y después se horroriza por las criaturas que creó.

    Y al final, después de caminar estas cuadras y escucharlo en cada rincón, entiendo por qué Pity fue símbolo de algo más grande que él mismo. Fue símbolo de una Argentina que existe aunque muchos no la quieran ver. Una Argentina hecha de abandono, de droga como refugio, de violencia como idioma, de música como única forma de decir lo que nadie quiere escuchar.

    Si no hacemos algo, si seguimos mirando para otro lado, si seguimos criminalizando sin entender, el barro va a seguir ahí, húmedo, silencioso, esperando a que otra historia se hunda en él.

    Y la pregunta va a seguir siendo la misma:
    ¿Se puede sobrevivir al barrio sin volverse Pity?