Una reconocida firma santafesina dedicada al desarrollo de tecnología para maquinaria agrícola cerró de manera temporal su planta de Villa Constitución y despidió a 84 operarios, a los que se suman bajas en su centro de Rosario. Su dueño admitió que no tiene fondos para pagar las indemnizaciones y aseguró que intentará reabrir con una estructura más chica.
La decisión se conoció el viernes 30 de octubre, cuando los trabajadores llegaron a la fábrica y encontraron las puertas cerradas. Los telegramas de despido, enviados “sin causa”, llegaron mientras todavía seguían las negociaciones con el gremio para acordar retiros voluntarios. Con las desvinculaciones en Rosario y otros retiros, las estimaciones sindicales ubican el total de afectados por encima de las 100 personas.
El fundador de la compañía, un empresario de 80 años con una larga trayectoria en agricultura de precisión y robótica, explicó que desde principios de año se fue endeudando para pagar los sueldos con la expectativa de que las ventas se recuperaran. Según relató, durante unos cuatro meses el personal cobró su salario en pagos semanales fraccionados. “Llegué a un límite que no puedo más; no hay forma de seguir”, sostuvo.
Entre las causas, el empresario mencionó problemas de cobranza por unos 500 millones de pesos, entre cheques rechazados y saldos de cuenta corriente de fabricantes de maquinaria que atraviesan sus propias dificultades financieras, y la caída de compras de otros clientes. También apuntó a la situación del productor: afirmó que, con un dólar que subió mucho menos que la inflación y precios de granos estancados, el campo dejó de invertir en equipos.
Su intención, dijo, es no cerrar definitivamente y reformular la empresa con un plantel de entre 60 y 70 personas, frente a los cerca de 200 que tenía. “Ojalá pueda remontar la empresa y pagarle a todo el mundo”, expresó, mientras el gremio de la zona reclama la reincorporación de los despedidos.
